Viajes

INDIA I

India, un país de contrastes… Puedes prepararte psicológicamente para lo que vas a ver, pero nunca estarás suficientemente preparado…

En este titánico país, conviven su tráfico infernal con la admiración por sus múltiples dioses y su práctica habitual del yoga.

Para vivir el país no puedes dejar de moverte por las ciudades en sus típicos rickshaws. Diminutos taxis de colores, que manejan con gran habilidad, y con cuyos conductores tendrás que negociar el precio del viaje (abstenerse como negociantes personas que, como yo, nunca se les dio bien regatear). Al principio piensas que te vas a matar, pero luego te acostumbras, e incluso vuelves a tu país, y un atasco en plena hora punta en la Castellana, te parece un oasis de paz. Es bueno revisarse la audición a nuestro regreso, sobre todo si sigues escuchando en tu cabeza el claxon de los coches y te encuentras en casita.

Su gente, llena de amabilidad y hospitalidad, también es paradigma del contraste del país. Si queréis “entrar por la puerta grande”, no tenéis mas que darle dos besos al primer indio que os presenten. El movimiento en retroceso de su cuerpo y su tensión os hará percataros de que acabáis de “hacer el español” y el color de vuestras mejillas cambiará… Aunque no os dejará de sonreír en toda vuestra estancia.

Mi gran ilusión en India era poder admirar el majestuoso monumento al amor: el Taj Mahal. Desde que lo visualizas con la lejanía impresiona, y transmite lo que la fuerza de un sentimiento puede llegar a crear. El Taj Mahal (Palacio de Corona) es un complejo de edificios en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, a orillas del río Yamuna. Fue construido por el emperador musulmán Shah Jahan en honor de su esposa Mumtaz Mahal, que murió en el parto de su decimocuarta hija (apreciación aparte, creo que yo también me moriría). Su mármol, tan delicadamente decorado piedra a piedra de vivos colores, se impone en medio de la explanada, empequeñeciendo los dos templos que lo flanquean, embelesándote de tal forma que no podrás dejar de mirarlo y admirarlo… Eso, hasta que un grupo de personas, tras haberte sentido observada y analizada, se atrevan finalmente a acercarse a ti y pedirte hacerse una foto contigo. Una de la veintena que te harán, una vez abierta la veda. Si queréis saber cómo se siente un famoso acosado por paparazzis, no hay mejor país!

To be continued

By Sweetdreams Lady Marian

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